Tratado de estética miniatura

 Tengo un bonsái frente a mi. Parece una muñeca en su maceta laqueada, como si fuera falso. Toco una hoja. ¡No es de plástico!. Recorro la corteza con el dedo. Se siente real. Imagino que mido unos cuantos centímetros de alto; si viera este árbol a campo abierto ¿pensaría que es hermoso? Probablemente si, pero ¿Es esto arte? Existe un criterio predeterminado para observar los bonsáis con ojo crítico. Uno de ellos es que tanto de las raíces aparece sobre la tierra, un signo de edad y belleza. El crecimiento del tronco, es decir la forma de la base y como crece el árbol a partir de esa base, es también significativa las ramas son otro detalle, especialmente por la forma en la que están arregladas. Para lograr un efecto artístico uno siempre debe tener en mente la proporción y la armonía en el color, tamaño y forma del árbol, porque con todos los estilos para escoger uno puede confundirse un poco.

 Estoy confundida. De pie en el jardín del Ryokan no logro distinguirlos. Cierto, algunos árboles están inclinados a un lado. Algunos parecieran haberse sometido a un acto contorsionista y otros parecen replicas en miniatura de árboles que he visto en el campo. Como si detectara mi horror, la señora Ota toma mi mano mientras me guía por el jardín. "Hay muchos estilos diferentes de bonsái, pero lo que es importante recordar es que el bonsái es una planta viviente y, por lo tanto, sus características naturales pueden determinar que estilo o estilos tomara. Solo con muchos años de experiencia puede uno siquiera considerar la "experimentación", es decir, disciplinar al árbol fuera de su forma natural..."

  Me empuja suavemente hacia una conífera y me pregunta que forma tiene. Tartamudeo: "Um ¿recta?” Aplaude  jubilosa y declara: "Correcto. A eso le llamamos Vertical formal. Como puedes ver, el tronco se estrecha desde su base hasta el ápice, y las ramas son perfectamente simétricas. Podrías ver este árbol desde cualquiera de sus lados y se vería igual". Y agrega: "No es fácil de lograr...".

  Nos acercamos hacia un pino cuyo tronco está ligeramente curvo en la mitad, con ramas simétricas que se hacen mas estrechas conforme crecen. "Parece muy similar al primero", menciono. Ella asiente: "Esto es lo que llamamos un Vertical informal, Lo que es crucial observar aquí es como la copa del árbol se asienta perfectamente sobre la base". Al notar dos arces japoneses con dos formas diferentes, la señora Ota do inmediato viene a mi rescate: "Esto es un ejemplo perfecto de como los mismos árboles pueden adoptar estilos diferentes. En el primero ves como el tronco se inclina hacia la derecha, como simulando haber estado expuesto a vientos fuertes durante su juventud: a este se le conoce como estilo inclinado y se logra mediante el uso de alambres o... ¡con un truco! Al poner la maceta inclinada con cierto ángulo, el árbol crecerá también así".

Se acerca al segundo arce cuyas ramas se desparraman más allá del límite de la maceta. "Es un estilo muy estético; su tronco es como un arroyuelo que serpentea montaña abajo. Esto se logra con el uso de alambres que crean una U invertida en el tronco, mientras las ramas se mantienen uniformes y horizontales. también notaras que la maceta es mucho mas alta y estrecha que las otras: eso sucede con los estilos Cascada y Semicascada, que es el mismo que el primero, pero en este las ramas apenas sobrepasan el borde de la maceta." Siento que le estoy encontrando el modo a estos pequeños árboles. Entonces, percibo otros cuantos contenedores con un árbol al que pareciera que le paso una tormenta encima, otro con un tronco extremadamente desnudo, y otro más con un grupo de árboles. Cuando me dispongo a abrir mi boca inquisidora, la señora Ota me sosiega con suavidad y con un guiño me dice: “Ya conoces los fundamentos, ahora disfruta de los árboles".